Metáfora y metonimia: las claves para romper patrones y sanar desde la conciencia

22 febrero 2025

Imagina que caminas por una calle cualquiera y, de repente, el aroma de un viejo perfume te transporta a un recuerdo de la infancia. Así funciona nuestro cerebro: hilvana experiencias pasadas con el presente a través de la metáfora y la metonimia.

Son dos formas en las que nuestra mente organiza la información y reinterpreta la realidad: no solo evocaste la memoria de ese instante, sino que tu cuerpo revivió la sensación exacta de aquel momento de tu vida.

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha recurrido a estas figuras para dar significado al mundo. Pero no solo son herramientas lingüísticas, sino también mecanismos emocionales profundos.

Son el puente invisible entre lo que percibimos y lo que nos ha dejado huella, entre lo tangible y lo que nos habita en lo más profundo.

 

La metáfora: el eco de nuestra historia

Nuestra mente busca similitudes y las proyecta en nuestra realidad. La metáfora es una puerta secreta a nuestros recuerdos.

Un jefe que se convierte en la figura de un padre exigente, una pareja que despierta las mismas heridas que una relación anterior.

Nos permite ver a una persona y, sin darnos cuenta, sentir que nos recuerda a alguien de nuestro pasado.

 

Hilemos esto con un ejemplo

Una mujer que se molesta cada vez que su esposo atiende una llamada de trabajo en su día libre. Para ella, ese gesto representa una herida antigua: creció en una casa donde el trabajo de sus padres invadía cada espacio de su vida, haciéndola sentir relegada.

Su marido no es su padre, pero su cerebro traza un vínculo emocional entre ambos escenarios. Es la metáfora en acción: un patrón de percepción que transforma su experiencia actual en el reflejo de una historia que vivió en el pasado, en su tierna infancia.

 

 

La metonimia: la interpretación de nuestras heridas

Si la metáfora conecta experiencias similares, la metonimia define el significado que les damos. Es la narración interna que construimos alrededor de lo que nos sucede.

La mujer de nuestro ejemplo no solo reacciona a la llamada de su esposo, sino que, en su interior, esa acción significa algo más profundo: «No soy prioridad», «el trabajo siempre estará por encima de mí».

Su mente ha dado un nuevo significado a una situación actual a partir de una herida antigua.

 

Qué sigue doliendo

La metonimia también nos revela cuál es la emoción latente en una experiencia.

En el ejemplo, puede ser el miedo al abandono, la sensación de desprotección, la necesidad de ser visto.

Cada persona carga consigo una narrativa subjetiva y muchas veces inconsciente que determina cómo reacciona ante el mundo. Esta repetición de patrones negativos puede ser una forma de aferrarnos a una falsa sensación de control.

 

«Corremos hacia el abismo, incluso cuando vemos el peligro, porque esa es la forma en que mantenemos la ilusión de control.»

Anaïs Nin

 

La compulsión a la repetición: atrapados en el pasado

A veces sentimos que ciertos patrones de nuestra vida se repiten una y otra vez sin que podamos evitarlos.

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, denominó a este fenómeno «compulsión a la repetición». Se trata de una tendencia inconsciente a recrear situaciones similares a traumas pasados, sin darnos cuenta de que estamos repitiendo el mismo esquema.

 

Esta repetición no es aleatoria ni producto del destino

Nuestra mente busca resolver lo que quedó incompleto o incomprendido.

Muchas personas, por ejemplo, que han crecido con padres distantes o críticos, terminan atrayendo parejas con características similares, reproduciendo la misma dinámica.

No es que elijan sufrir, sino que su inconsciente está tratando de encontrar una solución que nunca llegó en el pasado.

 

 

Patrón perceptivo: el mapa de nuestra realidad emocional

Nuestro cerebro no solo recuerda hechos, sino también cómo nos sentimos en ellos.

Cuando una situación actual despierta emociones desproporcionadas, es probable que estemos tocando una herida inconsciente. Por eso, al trabajar con nuestras percepciones y comprender su origen, podemos transformar la manera en que experimentamos la realidad.

 

La autoindagación: un camino hacia la comprensión

Requiere coraje y paciencia, pero en un proceso de introspección podemos observar cómo repetimos estas estructuras en nuestra vida. Al explorar diferentes escenas de nuestra historia, aparecen patrones claros: situaciones que parecen distintas, pero que emocionalmente son idénticas.

Descubrir estos patrones es la clave para romper el ciclo.

 

«Lo que no enfrentamos se repite en nuestra vida como destino»

Carl Jung

 

Romper la cadena: la transformación consciente

Hacer consciente la metáfora y la metonimia nos permite cambiar la forma en que vivimos nuestras emociones. No se trata de suprimir lo que sentimos, sino de entenderlo.

La mujer que antes sentía que su esposo la descuidaba podría darse cuenta de que su padre trabajaba sin descanso no por falta de amor, sino por responsabilidad. Al comprender esto, su percepción de la situación actual también puede cambiar.

 

Cada vez que reaccionamos intensamente a algo, es una oportunidad para preguntarnos:

¿Qué parte de mi historia está hablando en este momento?

¿Es la situación real o es la interpretación que le estoy dando?

Al explorar estas preguntas, podemos comenzar a vivir desde la conciencia, en lugar de la reacción automática.

 

«El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.»

Marcel Proust

 

Metáforas y metonimias que sanan

Las historias que nos contamos sobre nuestra vida pueden limitarnos o liberarnos. Si aprendemos a identificar los patrones de percepción, podemos resignificar lo que nos sucede.

Podemos transformar el «nunca me eligen» en «quizá necesito elegirme primero». El «siempre me abandonan» en «quizá busco en los demás lo que debo darme a mí mismo/a».

 

Tomar conciencia de estos patrones es el primer paso para liberarnos de ellos

Cuando reconocemos la repetición, podemos empezar a cuestionar la historia que nos contamos sobre nuestra vida.

En lugar de vernos como víctimas de un destino inamovible, somos creadores de nuestra realidad emocional. Y, si bien nuestra mente tiene la tendencia de repetir el pasado, también tiene el poder de transformarlo.

El verdadero cambio no está en evitar ciertas situaciones, sino en cambiar la forma en que las interpretamos. Porque cuando vemos las cosas con nuevos ojos, también podemos vivirlas de una manera diferente.

 

 

Si quieres seguir profundizando sobre este tema, puedes acceder a este material en nuestro canal de Spotify y de YouTube:

 

Descubre cómo los traumas familiares heredados se transmiten de generación en generación, al igual que nuestros genes, y por qué es crucial reconocerlos para poder sanar. 

 

¿Siempre atraes al mismo tipo de personas? ¿De qué forma tenemos que ver con las personas que nos encontramos en nuestra vida? Tanto lo que nos causa atracción como lo que nos genera rechazo está íntimamente relacionado con nuestra propia información inconsciente.

 

 

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Diplomado en Bioneuroemoción®

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